Un pejino empeñado en ensanchar los puentes del conocimiento

 
Mario de Lucio -Ingeniero Técnico de Obras Públicas e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
24/08/2020 / Mario de Lucio -Ingeniero Técnico de Obras Públicas e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos

Texto: Javi González  Foto principal: Pedro Gavela. Resto de Fotos: Colección de Mario
 

El sábado cumplió 26 años, pero atesora un currículum más propio de alguien que le triplica en edad. Ingeniero Técnico de Obras Públicas e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Mario de Lucio (Laredo, 1994) en la actualidad cursa el Doctorado en la Purdue University de EE.UU. Sutesis doctoral está llamada a revolucionar el panorama de la medicina moderna en lo que a administrar medicamentos se refiere. Especializado en desarrollar modelos matemáticos y algoritmos para resolver problemas, algunos de los proyectos en los que ha participado hasta la fecha han servido para paliar las inundaciones en ciudad de Panamá; predecir la “muerte silenciosa” causada por el aneurisma de aorta abdominal; o impulsar un aluminio impreso con impresoras 3D de una contrastada resistencia.

 

El año pasado presentó su proyecto Fin de Máster en torno al puente de unión entre Laredo y Santoña. Un trabajo con el que obtuvo el Premio Nacional del Colegio de Ingenieros de Caminos y Puertos al mejor proyecto de Fin de Carrera de España en Ingeniería Civil. Su estudio recibió el elogio unánime del sector, le reportó el máximo reconocimiento académico y le puso en la mira de empresas punteras a nivel internacional, a las que tuvo la sangre fría de rechazar para proseguir su andadura académica.

 

También sirvió para que muchos volvieran a reencontrarse con un joven que, años atrás, destacó como atleta en el Club Atlético Laredo, cuya camiseta vistió por primera vez de forma inesperada. Se trataba de sumar un efectivo más al equipo que la escuadra pejina presentaba al Campeonato de Cantabria. Tanto le enganchó que acabó siendo un fijo en la selección cántabra y acudió a varios campeonatos de España en distancias como los 800 metros, los 1.500 metros y los 3.000 metros obstáculos. Allí llegó procedente del fútbol, otra de las grandes pasiones de este fan del Barcelona y de Leo Messi. Su demarcación como extremo izquierdo le permitió anotar muchos goles, aunque su jugada favorita era irse por la banda y centrar a un compañero.

 

Cuando vuelve la vista atrás, Mario recuerda con cariño sus años de estudiante, primero en el Colegio San Vicente de Paúl y más tarde en el Instituto Bernardino de Escalante, donde cursó el Bachillerato Tecnológico. Su incipiente vocación de químico, traducida en un montón de mejunjes caseros en un caótico laboratorio, acabó dejando paso a la inquietud por la Ingeniería Civil, seguramente influido por el ambiente de construcción que se respiraba en casa.

 

En tierras gallegas

Para encauzar ese ímpetu, decidió matricularse en la Universidade da Coruña, una escuela joven pero especializada en dos materias que le atraían: la matemática aplicada y el cálculo de estructuras. Acertó de lleno, y no duda en señalar que fue la mejor decisión de su vida. Allí cursó tanto la Ingeniería Técnica de Obras Públicas como el máster que le habilitó como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Y comenzó a dar forma a un bagaje profesional admirable.

 

Su proyecto de Fin de Grado le llevó a embarcarse en un proyecto del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria, en colaboración con el Banco Mundial, que tenía por objeto la recuperación medioambiental y el encauzamiento del río Juan Díaz en la Ciudad de Panamá. Su cometido era idear soluciones para mitigar las inundaciones recurrentes en esta populosa urbe, que se cobraban un alto precio tanto en daños materiales como en vidas humanas. Durante meses realizó  cálculos para determinar los puntos críticos en los que se producían esos desbordamientos y, en consecuencia, diseñar medidas para mitigar los daños. 

 

Todo un desafío si se tiene en cuenta que se trataba de calados -profundidad potencial de la inundación- de más de diez metros en algunas zonas, densamente habitadas. Fue su primer gran proyecto, con tan sólo 21 años. Y tuvo la suerte de verlo hecho realidad, con una inversión cercana a los 70 millones de euros. La empresa Gas Natural Fenosa le concedió el premio al mejor proyecto en Ingeniería Hidráulica. Y al acto de entrega acudieron varias empresas interesadas en contratarle para llevarle a trabajar a Panamá. Pero Mario decidió mantener la calma y seguir profundizando en sus estudios.



Insomnio en Noruega

Casi sin solución de continuidad, se vio embarcado en un nuevo reto. En este caso, a través de una beca de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim, en Noruega. De nuevo le tocaba hacer cálculos, pero en vez de con fluidos, con sólidos. Su misión era realizar ensayos experimentales y computacionales para caracterizar mecánicamente un nuevo aluminio impreso con impresoras 3D, con aplicaciones automovilísticas y aeronáuticas. Con 23 años vivió con intensidad su primera gran experiencia internacional, que resume con una palabra: Increíble. Quedó maravillado con aquellas instalaciones, aquellos laboratorios y, sobre todo, unas mentes privilegiadas que buscaban dar salida industrial a aquella piezas de aluminio impresas con impresoras 3D. “Mi cometido era investigar si esas piezas podrían tener aplicaciones automovilísticas, sobre todo en lo relativo a la absorción de impactos, como parachoques o tubos para mejorar la seguridad pasiva de los pasajeros. Recientemente publicaron un artículo en una de las mejores revistas científicas a nivel mundial sobre dicha materia. De esta etapa, recuerda con curiosidad cómo se encontró en un país donde no usan persianas. En pleno verano, y sin que el sol se pusiera en ningún momento del día, aquella situación le supuso un suplicio a la hora de dormir durante las primeras semanas.

Tuberías humanas

Finalizada esta beca, y de regreso a La Coruña, los profesores del Departamento de Estructuras de Univerisade da Coruña le tenían reservado otro destino apasionante. Un proyecto en colaboración con el departamento de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Universitario de A Coruña (CHUAC) y el Hospital Central de Asturias, becado por el Ministerio de Educación, con el fin de mejorar los métodos de diagnóstico del aneurisma de la aorta abdominal. Al principio puede sonar un poco raro imaginar a un ingeniero civil involucrado en cuestiones de medicina. Pero Mario lo explica con sencillez. “Una arteria la puedes ver como una tubería, o como un túnel. Y sus problemas son problemas que los ingenieros de caminos estamos resolviendo en el día a día: los flujos, las presiones… La arteria sería esa tubería o ese túnel, que está hecho de un material mucho más elástico”. Mario debió reciclarse, hubo de leerse el Atlas de Anatomía y se adentró en una colaboración ingeniero-médico que considera que irá a más en el futuro “sin que nadie pierda la perspectiva de quién es el médico y quién es el ingeniero (ríe)”.

 

En este caso, el trabajo era caracterizar el material y realizar simulaciones que permitieran anticipar el riesgo de rotura del aneurisma de la aorta abdominal. Le llaman también la muerte silenciosa, porque es una patología que, cuando se da, se traduce en un 85% de fallecimientos, ya que es casi imposible de reconducir. Los aneurismas se producen por tres motivos -más allá de los casos genéticos-. Por el tabaquismo; por la hipertensión y los triglicéridos; y por la edad, que hace que las arterias se vuelvan más rígidas, empeorando su respuesta a las fuerzas que desarrolla el flujo sanguíneo. Se producen entonces los conocidos como sacos, que hacen que el flujo sanguíneo genere una mayor presión tangencial y rompa la pared. Entonces sobreviene una hemorragia interna de la mayor arteria del cuerpo, la aorta, y eso concluye en la muerte del paciente.

El Puente Laredo-Santoña

La siguiente parada de su trayectoria fue el Trabajo de Fin de Máster. Mario quería que, fuese cual fuese el proyecto que abordara, tuviese la capacidad de mejorar Laredo o su entorno. Después de barajar muchas posibilidades, se propuso encontrar un estudio geotécnico de la bahía. Si lo hallaba, se tiraría a la piscina y realizaría el proyecto de puente entre Laredo y Santoña. Aquel estudio apareció. Era el proyecto del colector, cuyo trazado coincidía, además, con la localización donde Mario veía más factible emplazar el puente: el estrecho de San Martín. En la cena de Nochevieja, con toda la familia reunida en torno a la mesa, soltó la “bomba”, y desató el asombro, el escepticismo y la admiración en casa. La suerte estaba echada.

 

La cuestión previa que analizó Mario fue ver si realmente un puente Laredo- Santoña era necesario. Para ello realizó un estudio de tráfico, que arrojó una estimación de 11.000 vehículos circulando a diario por el puente. El nuevo vial supondría, además, liberar la Carretera de los Puentes, un mastodonte de piedra y arena que corta por la mitad un Parque Natural, y cuyo sinuoso trazado y deficientes condiciones de visibilidad lo convierten en un punto negro del tráfico en la zona. 


El desafío tenía tres condicionantes principales. El primero, el canal. Con Laredo y Santoña a nivel de mar, garantizar el paso de los barcos , algunos con palos de proa de más de 20 metros sobre el agua, requería de mucho ingenio para dar con la solución. El siguiente problema era el de las cimentaciones. Allá donde un ingeniero siempre busca roca como sustrato fuerte para hincar los pilotes, aquí estamos hablando de un fondo arenoso, con el sustrato rocoso a profundidades que en ocasiones alcanzaban los 20 metros. El tercer problema , el más importante sin duda, era el tema ambiental .Había que conseguir poner el menor número de apoyos dentro de la Bahía para ocasionar el menor impacto posible.
 

La solución proyectada prevé un puente de 890 metros de longitud, con nueve vanos. El principal contaría con 200 metros de luz, de pilar a pilar, récord en Cantabria. Un puente con curvatura en alzado, más compleja en su cálculo, y con un gálibo de más de 28 metros. En cuanto a materiales, es un puente mixto, algo bastante innovador. La superestructura, (el tablero, las torres, los cables) es de acero. Y las subestructuras (los pilares, las cimentaciones) son de hormigón. En cuanto a la tipología, es un puente atirantado, es decir, de cables. Y también aquí tiene su singularidad, ya que junta dos tipologías de puente atirantado. La que se denomina “en arpa”, donde los cables son paralelos; y la llamada “en abanico”, donde los cables salen de un punto y se van abriendo. El resultado de mezclar ambas es un diseño bastante depurado. 

 

El supervisor del Trabajo de Fin de Máster, Artur Antón, tardó poco en darse cuenta de que el proyecto merecía mucho la pena. Y espoleó a Mario a desarrollar un trabajo ingente, con tutorías que se extendían hasta la una de la mañana. Cuando lo presentó, ya en el 2019, obtuvo la máxima calificación académica, y recibió tres premios. El más relevante, el Premio Nacional del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos al mejor Proyecto Fin de Carrera de España en Ingeniería Civil. Además, el Grupo Puentes le concedió el Premio al Mejor Proyecto de Ingeniería Estructural. Y la empresa COPASA le otorgó el Premio al mejor Proyecto de Construcción.

 

Semejante aluvión de reconocimientos le reportaron un notable espaldarazo a su vocación profesional. La única decepción llegó en forma de heladora reacción de la administración. Tras enviar sendas cartas a la alcaldesa de Laredo y al alcalde de Santoña para mantener encuentros en los que detallarles el proyecto, nunca recibió respuesta alguna.


Codo a codo con su ídolo

 

De nuevo llegaron las ofertas de la empresa privada para contar con sus servicios. Y de nuevo Mario antepuso su inquietud investigadora. En este caso con forma de Doctorado. También en el entorno Universitario se rifaban su candidatura. Y todo apuntaba a que volvería a tierras noruegas, donde las condiciones laborales y económicas que le brindaban eran inmejorables. Justo cuando estaba a punto de rubricar el acuerdo, llegó a su ordenador un correo, procedente de Héctor Gómez. Y ese mensaje lo cambió todo. “Es como si te llama Messi y te dice que te quiere en su equipo”, explica Mario. Y es que, quien a la postre se ha convertido en el supervisor de su tesis doctoral en EE.UU, es uno de los científicos más influyentes e importantes del momento en España. Galardonado con el premio de la Real Academia de Ingeniería al Mejor Ingeniero del Año, también tiene un premio Princesa de Girona entre la extensa colección de reconocimientos. Para Mario es un ídolo, un ingeniero procedente de su misma Universidade da Coruña cuyas entrevistas tenía colgadas en la pared, como referente al que parecerse.

 

En menos de un mes ya estaba en Purdue, en el estado de Indiana, en los EE.UU. Su tesis doctoral está financiada por una de las farmacéuticas más importantes del mundo. Se denomina “Biomecánica computacional enfocada a la inyección subcutánea de anticuerpos monoclonales”. Lo que persigue es evaluar la efectividad de un autoinyector para administrar medicamentos contra enfermedades como el cáncer, la diabetes o la artritis. Más en concreto, trata de mejorar la biodisponibilidad del medicamento, esto es, el porcentaje del medicamento que llega al torrente sanguíneo. Por el momento, los medicamentos de estas enfermedades tienen una biodisponibilidad baja, con casi un 80% de pérdida. Eso son millones de dólares perdidos si se suman los tratamientos de cada paciente.


Mario desarrolla modelos matemáticos, utilizando superordenadores, para hacer los cálculos y determinar cómo se comporta el tejido humano cuando le inyectamos por vía subcutánea un medicamento. “En este proyecto hay físicos, quimicos, médicos, ingenieros biomédicos… cada uno centrado en un ámbito. Lo que hacemos es prueba y error hasta que alcanzamos conclusiones que puedan tener sentido. Y eso puede llevar meses o incluso años”.

 

En esta ciudad universitaria conocida como West Lafayette, a dos horas de Indianápolis -capital del estado de Indiana- y otras dos de Chicago en dirección opuesta, nuestro paisano invierte horas y horas en complejos cálculos que procesan esas computadoras a una velocidad hasta cien veces más rápido que un ordenador convencional. La pandemia de coronavirus le ha impedido regresar a Laredo en verano, y en las próximas navidades cumplirá un año completo sin estar en casa con su familia. Un sacrificio enorme que asume con resignación, entregado en cuerpo y alma a su investigación.


Motivación

Respecto a cómo se organiza para que le dé tiempo a atender tantos frentes como los que ha ido abriendo, Mario explica con sencillez la clave de su fructífera trayectoria. “He tenido la suerte de encontrar rápido lo que me gusta en la vida. Si realmente estás haciendo lo que te gusta y tienes pasión por lo que haces, eres capaz de trabajar más que los demás.Todo lo que me ha pasado estos años, ni en mil años me imaginaría que me iba a pasar, No lo estaba buscando, simplemente he hecho lo que me gusta, he trabajado por ello y lo demás viene solo”.

 

Cuando mira hacia el futuro, lo tiene claro: “Yo vivo un poco al día, ahora mismo mi objetivo es sacarme el doctorado, que es un objetivo bastante ambicioso y duro. En un futuro te diría que sí voy a trabajar en la empresa privada. Quiero probarlo porque pienso que como ciudadano no tienes un conocimiento completo de lo que pasa en la sociedad hasta que has tocado todos los palos”.

 

Empapado de todo lo que acontece en Laredo, con seguimiento de los plenos incluido, considera que “ Laredo lo tiene todo para ser un pueblo de referencia a nivel nacional. Lo que no tiene son ideas”, destaca. E incide. “Es un pueblo con un potencial brutal, que se ha estado desaprovechando, porque básicamente se viene haciendo lo que se hacía hace 30 años cuando venían los franceses. El modelo de negocio es el mismo. Explotamos la playa al máximo, porque es nuestro mayor activo, pero luego, ni cuidamos la playa ni ponemos otras vías de negocio para que los laredanos puedan lucrarse. Sin ir más lejos estamos viendo cómo se está perdiendo el Puntal, y no se está haciendo nada para su conservación. Uno de los mayores activos ambientales de Laredo está desapareciendo . Yo lo que haría sería empezar a sacar partido a Laredo con planes turísticos del siglo XXI, que lo primero que requieren es aprobar el Plan General de Ordenación Urbana, que es el que nos permitirá sacar el máximo partido a uno de los pueblos con mayor potencial”. Y concluye: “Cuando leo esta revista me doy cuenta de que Laredo tiene mucho talento oculto. Espero que sirva para sacar a la luz todo ese talento escondido y que la gente empiece a valorar más lo que tenemos”. 

 

 

Compartir:  Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir por correoCompartir en PinterestCompartir en Whatsapp

Tiendas, servicios y
Comercios Destacados

Compra en Laredo, hoy más que nunca, comercio de proximidad
Cargando
Un hogar ideal existe
Un hogar ideal existe
Un hogar ideal existe
Ver promo
Ver promo
Organizamos todo tipo de eventos
Organizamos todo tipo de...
Organizamos todo tipo de eventos
Ver promo
Ver promo
Las mejores marcas en moda
Las mejores marcas en moda
Las mejores marcas en moda
Ver promo
Ver promo
Marisco y pescados frescos
Marisco y pescados frescos
Marisco y pescados frescos
Ver promo
Ver promo
Sólo vendemos inmuebles en exclusiva
Sólo vendemos inmuebles en...
Sólo vendemos inmuebles en exclusiva
Ver promo
Ver promo
¿Tienes un golpe en tu coche?
¿Tienes un golpe en tu coche?
¿Tienes un golpe en tu coche?
Ver promo
Ver promo
Comments System WIDGET PACK
https://www.laredulin.com//protagonistas/un-pejino-empenado-en-ensanchar-los-puentes/ia912
acolor.es - Diseño de paginas webbuscaprat.com - Guia comercial de el prat
aColorBuscaprat
Registrarse





... ...