Un corazón con pedales

 
Óscar Negrete -Campeonísimo de Ciclismo- 
22/09/2020 / Óscar Negrete -Campeonísimo de Ciclismo- 
Texto: Javi González

Acaba de añadir un Campeonato de España de Ciclismo en Ruta a su impresionante palmarés. Pero su idea de bombero más audaz fue impulsar Unidos por un Reto. Un descomunal desafío a pedalada limpia contra el Alzheimer, transformado en un permanente homenaje a la figura de su padre. Un Ángel a quien todos llamaban Jose. Y que meses atrás partió definitivamente de su lado para ocupar un lugar preferente en la recta de llegada. Desde allí seguro que celebra cada nueva hazaña con la que Óscar Negrete (Colindres, 1971),  parece dispuesto a poner a prueba la memoria. Porque cada demarraje de los suyos es una certera andanada frente al olvido.  Una llamada a mantener vivo el recuerdo de quienes han sido en nuestra vida faro, brújula, espejo y guía. Todo eso y mucho más representó su progenitor para él.

Quizás, sin saberlo, cada nuevo triunfo es su pequeña contribución para prolongar una batalla desigual. Muchos dirán que perdida de antemano. Pero no por ello renuncia a librarla. Valores que le legó su ídolo, de quien habla en modo presente. “Mi padre me ha enseñado a ser un luchador. A tener siempre un objetivo. Por encima de todo, me ha inculcado ser buena persona. Y en lo que al deporte se refiere, nunca tirar la toalla. Da igual cómo quedes, hay que luchar”, repite, como si fuera su mentor quien le susurra el mensaje desde el más allá.  Puede estar orgulloso el progenitor. Sembró a un niño. Y brotó un corazón con pedales, zapatillas, remo y aletas, con una capacidad innata para competir en cualquier modalidad deportiva. 

Su trayectoria está jalonada de éxitos, fruto, sobre todo, de una entrega descomunal antes de darse por vencido. Dicen que al Alzheimer se le combate entrenando a diario la memoria. Óscar es el peor rival que esa indescifrable enfermedad pudo echarse. Pocos ejercicios resultan más estimulantes que tratar de recitar de cabo a rabo un palmarés que, como los relatos de Sherezade en Las Mil y Una Noches, no para de crecer. Con hitos como ese histórico doblete en las Olimpiadas de Bomberos de 2011 en New York. Sendos oros en Ruta y Cronoescalada, a los que sumó una plata en Contrarreloj, en una gesta inolvidable que tuvo como escenario el Central Park, justo una década después del trágico 11-S.



Olimpiadas, Mundiales, Campeonatos de España...

O los 9 títulos de Campeón del Mundo de Ciclismo para Bomberos. Cuatro en Ruta  y cinco en Contrarreloj, con sendos dobletes en Austria y Huesca. O el título de Campeón del Mundo de Medio Iron Man conquistado en el año 2010. O los 4 Campeonatos de Europa. O los quince títulos de Campeón de España de Ciclismo. Todo ello en esa modalidad restringida a Bomberos y Policías, como integrante del Parque de Emergencias de Laredo. Competiciones a las que llegó casi de rebote y en las que ha dejado una estela de triunfos casi imposible de superar. 

En la vertiente de la Unión Ciclista Internacional el palmarés sigue siendo abrumador. Acaba de anotarse en Mallorca, el pasado día 5, su primer título de Campeón de España de Ciclismo en Ruta. A punto estuvo de lograr esa gesta en casa, en 2017, pero hubo de conformarse con la Plata que, todo hay que decirlo, le supo a gloria al ser en su Colindres natal. El año pasado se proclamó Subcampeón de España en Contrarreloj. Súmese, en Ciclocross, otros dos Subcampeonatos de España, en 2017 y 2018, y una Medalla de Bronce, el año pasado.
 
El pasado sábado en Valladolid se anotó una nueva espuela. En este caso, la medalla de chocolate (4º puesto) en el Campeonato de BTT XCO. Una suerte de Mountain Bike Extremo, en cuya competición se estrenaba por vez primera. 

Con el Alzheimer echando el hígado por la boca, aún quedarían triunfos para largo. Citemos, a título casi de inventario, su victoria, récord incluido, en la prueba de Gran Fondo de Ciclismo en Carretera de los 10.000 del Soplao. Una odisea de 314 kilómetros en un trazado con 6.700 metros de desnivel acumulado que completó en 9 horas 57 minutos y 31 segundos y que recuerda como una prueba divertida. Porque, a diferencia de otras veces, aquí salió a disfrutar, y se vio aspirando a la victoria por la inercia que tiende a decantar las victorias del lado de los más fuertes. 

El reto más logrado

Pero si hay un triunfo que Óscar escoge por encima de todos, es el que desencadenó Unidos por Un Reto. Se trataba de homenajear a su padre con una gesta que reactivase el circuito de la memoria. Porque de eso van los recuerdos, de volver a pasar por el corazón aquello que un día le hizo latir acelerado. Existirán empeños igual de bonitos. Mejores, déjenme que lo dude. Su traducción fue una comarca volcada. Hasta su buen amigo Álvaro Cacho compuso "Pedalea por un sueño", un himno para poner banda sonora a la causa. Se recaudaron 7.000 euros, donados a la Unidad de Deterioro Cognitivo de Valdecilla. En su vertiente deportiva, el más difícil todavía cobró forma de récord de la hora para bomberos. El velódromo Miguel Indurain de Tafalla acogió en 2014 la tentativa. Y sesenta minutos después, arrojó una nueva plusmarca: 44 kilómetros y 200 metros. Y la determinación de seguir dándolo todo sobre la bicicleta mientras el cuerpo aguante.

Otro consejo de su Ángel, Jose para los amigos, es que se rodee de buena gente. Y si uno repasa el entorno de Óscar, se puede decir que ha sido un discípulo aventajado. “Mi principal animadora, la que siempre me apoya es mi mujer, Mónica, quien siempre ha estado ahí en los buenos y malos momentos”. Sigue el pleno. “Luego mi talismán, que es Oscar García. Vino conmigo al primer Mundial, y desde entonces viene conmigo sí o sí. Fue ciclista y en las  salidas de las contrarreloj me transmite mucha tranquilidad. Él y Mónica hacen el equipo perfecto”, sostiene. Y junto a ellos, los componentes del equipo, y los integrantes de esa grupeta con las que sale a diario a entrenar, disfrutar de algún pincho y apretarse en las subidas. Otra misión cumplida. 

No hay equipo sin patrocinadores. Y Óscar también ha sabido rodearse aquí de personas llenas de buenos valores. Ahí está Racer Motor de Colindres, con Carlos Neves al frente, que les ha brindado un apoyo incondicional. O Miguel Angel Moratinos, del equipo Mora, quien ya era director en Inelecma. “Es quien nos lleva el coche, es nuestro psicólogo, preparador, es el timón del equipo”·, explica. Y suma a Pedro Maestre, de Bicicletas Maestre; a Fernando, de Cayma, de Guriezo. Y a ese largo reguero de pequeñas empresas y comercios de Colindres y alrededores que hacen posible el milagro de que exista esta escuadra Máster, a la que le ha salido un Spin Off en forma de niños que comienzan a dar sus primeras pedaladas.

Un niño cautivado por su padre
Qué mejor excusa para hacer un flashback, un salto atrás en el tiempo. Y viajar a aquel Colindres de los años 70 en el que Óscar hacía lo de cualquier niño, en esos años donde los videojuegos no salían ni en las películas de ciencia ficción. Jugaba al balón, al trinchi, a las canicas, a la goma… y a las dos ruedas. “Mi padre era ciclista y fue quien me enganchó a este deporte. Siendo yo un crío, recuerdo cuando él estaba preparando el Campeonato del Mundo. Subíamos al desván, donde hacía rodillo, y me pedía que le contase las pedaladas por minuto, para saber la cadencia. Él fue quien me inoculó el veneno”, reconoce orgulloso.

A los nueve años ya empezó a competir. “Me llevaba por el pueblo, hacíamos la vuelta a Carasa y cada vez me enganchaba más. Empecé en una prueba en el Camping Oriñón, con Geli Santisteban, el mayor impulsor del ciclismo en Cantabria, con el equipo Conservas Santisteban. De ahí fui creciendo hasta llegar a categoría amateur. Luego me fichó el Cafés Baqué, uno de los mejores equipos de España, que entonces dirigía Sabino Angoitia, ex corredor profesional. Y di el salto al equipo Kaiku, el equipo más potente de España del pelotón aficionado. Estuve dos años  y llegó un momento donde tocaba decidir, o seguir adelante o trabajar para llevar dinero a casa. Llevaba 9 carreras ganadas, pero no me llegaba la oportunidad, y me quemé un poco. Me salió un trabajo en el pueblo y opté por dejar la bicicleta”.

Sobreponerse al destino
Aquello podía parecer el final. Pero se convirtió, sin saberlo aún, en el comienzo de algo mucho más grande. “Estuve un año sin correr en bici. Al año siguiente me apunté a Piragüismo en Colindres. A la vez hice atletismo en Laredo, con el Club Amigos del Deporte. Después me llamaron del Triatlón de la Junta de Voto, luego del Triatlón de Santander y empecé a competir. Dejé la piragua. Y volví a coger la bicicleta, me apunté en categoría Máster con el equipo Inelecma, me invitaron a correr la Vuelta a España. Y ya no me bajé de las dos ruedas”. 

En medio de este tobogán de vaivenes deportivos, preparó y sacó la oposición de Bomberos. Era el año 2005. Y aquello lo cambió todo. “Yo estaba corriendo duatlones. Entré de bombero en el Parque de Emergencias de Laredo, y el primer año que entré, estaba con mi amigo Iván  tomando un café y me enseñó una noticia que salía en el periódico en la que hablaba de un campeonato de España de Ciclismo de Bomberos. Se iba a disputar en Vitoria.  Llamé para apuntarme, pero ya no había plazas. La única opción es que alguien fallase. Me dejaron en reserva. Todos los días llamaba para ver si alguien había fallado. Justamente tres días antes del campeonato,  alguien causó baja y me adjudicaron su plaza. Fui y gané la contrarreloj, quedando segundo en ruta. Y a partir de ahí, año tras año, siempre he quedado entre los tres primeros. He tenido esa suerte, de subir siempre al Podium. Llegué de rebote totalmente y ya ves”. 

Ese “ya ves” es una invitación a volver al inicio del reportaje. Y repasar una trayectoria envidiable. La de un jinete del asfalto al que no le cabe el corazón en el pecho. Un bombero vocacional. “A mí siempre me ha gustado ayudar a la gente. No sé por qué, supongo que porque me gustaría que si me pasase algo a mí, también lo hicieran conmigo. Es un trabajo que me gusta porque hay que manejar herramientas, hay que desenvolverse en muchos aspectos. Psicológicamente hay que estar preparado, ves cosas fuertes. Pero también te gratifica, hay muchas intervenciones tras las que te vas a casa con el pecho bien lleno, de haber ayudado a alguien en una situación en la que estaba en riesgo su vida. Yo siempre me quedo con lo bueno de las intervenciones. Lo malo, intentas olvidarlo”, destaca, sin darse cuenta de que acaba de asestar otra estocada, casi mortal, al Alzheimer. 



Día Mundial Contra el Alzheimer

Competitivo al 100%, sabe que en su desempeño profesional tiene que darlo todo. “Es igual que compitiendo. Casualmente durante la entrevista, ha sonado la alarma y era un incendio. Automáticamente hemos parado, porque lo dejas todo. Es la prioridad. Puede ser un tráfico o cualquier cosa. Siempre vas con la mentalidad de dar el 200% sea lo que sea. Luego el bajón vendrá cuando tenga que venir, pero hasta que no se termine la intervención no puedes bajar la intensidad. Tienes que estar a tope, y estás preparado para ello. Estamos entrenados y capacitados para este trabajo. Vives situaciones difíciles, pero hay que saber sobreponerse”.

Por fortuna, el himno de España no tiene derechos de autor. De lo contrario, se hubiera arruinado de las veces que ha sonado en su honor. Un ritual de subida al podium que se suma a esos maillot rojigualda y arcoiris que le acreditan como Campeón y que luce con orgullo cuando sale a entrenar con su gente.  El mensaje final le lleva de nuevo al rescate de su padre. “Todo lo que he logrado se lo dedico a él”.  Su voz se entrecorta al otro lado de la línea. La casualidad ha querido que el reportaje salga publicado 24 horas después del Día Mundial contra el Alzheimer.  Y nos pone en bandeja la oportunidad de traer a primer plano a esas millones de personas afectadas por el deterioro cognitivo. Hombres y mujeres asaltados en su fortaleza para despojarles del disco duro vital, ante el desconcierto propio y el estupor de quienes pugnan por evitar un expolio tan cruel como implacable.

Gracias a gente como Óscar, esas personas nunca caerán en el olvido. Porque laten con fuerza, convertidos en recuerdos, y reviven una y otra vez para sus seres queridos. Pedaleo asistido con el que seguro que Óscar seguirá sumando nuevos triunfos dentro y fuera de las competiciones. Un campeón en la prueba más complicada de todas. La de la vida.  


 
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