"Esta es una maravillosa locura"

 
Noé del Río -Autor de El Ciclo Festivo Anual
28/09/2020 / Noé del Río -Autor de El Ciclo Festivo Anual
Texto: Javi González
Lleva recopilados miles de artículos de prensa que refieren la actualidad de Laredo desde mediados del siglo XIX hasta los años 40 del siglo XX. Oro puro en manos de alguien empeñado en analizar, poner en contexto y dar profundidad a esa kilométrica hilera de líneas que encierran nuestro ayer más inmediato. Entre ellas excavó el periodista de Radio Laredo Noé del Río (Laredo, 1968) para alumbrar el libro titulado “El Ciclo Festivo Anual”. Una  joya de ágil lectura editada en colaboración con la Asociación de Amigos del Patrimonio de Laredo. Imprescindible en la biblioteca de todo buen amante de nuestra villa. 

El libro no se lee, se devora. 
El libro está pensado como un ciclo de fiestas: cuáles tenemos hoy en día y de dónde vienen en origen. Había una carencia importante, saber qué había pasado con estas fiestas en el el siglo XIX y comienzos del siglo XX.  ¿Estaban ya o no existían? ¿Cómo se crearon? ¿Cómo evolucionaron? Incluso saber si llegaron a desaparecer y luego volvieron a revivir. Gracias a la tecnología, que ha posibilitado digitalizar la prensa antigua,  he podido acceder a esos datos. He tenido acceso a fuentes, muchas de ellas maravillosas, y otras simplemente, fuentes fiables, que sirven como confirmación de que en tal año las fiestas tienen unas características similares o distintas  al relato que encuentras a finales del siglo XIX o al que te encuentras en 1935. Luego te basas en otras fuentes, que pueden  ser obras de historiadores, o testimonios de gente que ha vivido esas celebraciones y que las narran en revistas como El Pejín, de los años 80. En sus páginas, señores de ochenta años, que habían nacido en 1890, cuentan sus vivencias y convierten su testimonio en una fuente excepcional. O esa reproducción de “El Laredano” que tenemos en la Biblioteca del Doctor Velasco, que da el detalle de tres años, 1883-1885. Había que recopilar esos datos y nos ha llevado un gran trabajo. 

Los personajes en las noticias parecen repetidos. Como si fueran protagonistas de la trama de “Cien Años de Soledad”
Es difícil ponernos hoy en día en el Laredo de finales del s XIX o comienzos del siglo XX. El 99% de la población no es que fuera analfabeta, que no lo era. Pero era gente que no tenía ninguna opción, ninguna posibilidad de llegar a ningún lado, informativamente hablando, más que algún día a saltar al ruedo de la plaza de toros y aparecer en una crónica periodística con su alias, ni siquiera con su nombre de pila, porque muchos de ellos ni lo utilizaban, era secundario… En la prensa, lo que encuentras son sobre todo, jerifaltes, gente pudiente, gente de bien, que era la que movía, la que organizaba, la que presidía el  Casino o la Comisión de Fiestas, la que accedía a concejal del Ayuntamiento…. En muy pocas ocasiones asomaba gente de las que no tenía posibilidades. Es muy difícil seguir ese hilo conductor. Los pescadores, si aparecen, es por un suceso. Podríamos escribir un libro con los sucesos marítimos o vinculados al mundo de la pesca. Se puede seguir la trayectoria de un patrón por las crónicas de la pesca. Porque su embarcación del año 1914 naufraga, y lo vuelves a encontrar en su vapor del año veintitantos porque ha explotado su caldera, y en el año 37 igual encuentras que ese vapor ha marchado con gente que ha salido huyendo ante la inminencia de la llegada de los Nacionales… Se puede seguir todo de una forma maravillosa, y alguien inquieto o al que le motiven estas cosas, en este relato continuado de noticias de un pueblo pequeño, puede seguir el hilo. A mí me ha  llevado diez años. Y sigo extrayendo noticias. Ahora, por ejemplo, estoy centrado en el Pasabolo. Escribes en el buscador dos palabras, “laredo”, y  “pasabolo”, y empiezan a aparecer noticias. Las lees, si te interesan las descargas, y si no, las dejas ahí para el futuro. Luego hablaremos de las fuentes digitales. Es un material maravilloso.

También se percibe el profundo arraigo en nuestro pueblo del gusto y el arte por la fiesta
Llevaban una vida mísera de forma absoluta y continua. Y su única vía de escape eran fiestas como la de San Pedro, con epicentro en la calle Santa María. Los pescadores y los vecinos iban allí a ver una hoguera arder, y si había pito y tambor, a bailar, y esa era su alegría. Porque comer, aquel día  iban a comer lo mismo. Si el rico de turno ofrecía una sardinada o un algo, eso que se llevaban. La vía de escape era ese ciclo, esas quince fiestas, a las que no todos podían ir y no todos estaban invitados. Porque la fiesta de San Isidro era para la gente del campo, y los pescadores no es que estuvieran  vetados, pero no dejaban de ir a la mar porque fuera San Isidro; y al revés , a la fiesta de San Pedro o de San Juan, más de pescadores, los de Tarrueza y la Pesquera no se sentían muy concernidos. Esas fiestas eran su momento , su punto de escape. Hoy en día tienes el fútbol. O tenemos el fin de semana, que no existía, cuando aquello, en el sentido actual.

Incluso ahora hay fiestas como el Entierro de la Sardina, que casi han muerto de inanición. No pitan porque la gente está un poco hasta el gorro de tanta fiesta. Si fuera la única del año, sería otra cosa, pero no lo es.  Otros motivos serán económicos, o sociales, de falta de implicación de la gente joven, y sin ellos las fiestas se mueren. Esa es otra de las cosas que quedan claras en el libro: las fiestas no son mérito de los políticos o del Ayuntamiento. Si la gente no participa, al final, se mueren. A los Santos Mártires, se los come la Batalla de Flores. La última referencia que encuentro a los Santos Mártires, que se festejan el 30 de agosto, es del año 1917. Desde esa fecha en adelante no vuelve a haber referencia a los Santos Mártires.  Porque coincide en la fecha con la Batalla de Flores, que arranca en 1908 o 1909, porque ahí andamos a vueltas con la fecha.

¿Perdona?
Sí, de 1908 no encontramos nada… Baldomero Brígido ha especulado con que surgió en el entorno de las fiestas de inauguración de la primera piedra del edificio de las Escuelas del Doctor Velasco (actual Casa de Cultura). Pero tampoco hay nada que diga que se va a hacer una Batalla de Flores en 1908. Y sí hay un documento que habla de la Batalla de Flores en 1909… y en el mar. Lo cuento en el libro.  ¿No lo has visto?

No había reparado en la trascendencia de ese detalle
El 8 de agosto de 1909 El Avisador de Santoña reproduce una crónica que anuncia el programa de fiestas de ese verano en Laredo.  “Día 20, a las cinco de la tarde, regatas a remo  en la preciosa concha de la incomparable playa Salvé, con adjudicación de premios. A continuación se celebrará en la misma concha, un sorprendente  festival marítimo, gira y batalla de flores en el que tomarán parte nueve vapores pesqueros y más de cien lanchas traineras, adjudicándose importantes premios en metálico a las embarcaciones mejor engalanadas”. Lo que no encontramos es el relato que diga que en 1908 hubo esa Batalla de Flores en el mar. El otro día, hablando con alguien que también se dedica a la investigación histórica, me comentaba que Basoa, en el año 1932, en su primera publicación de “Laredo en mi espejo” recoge que la primera edición fue en 1909. Pero luego, en la reedición de los años 60 se corrigió y ya viene que fue en 1908. Con todo, sigue sin haber ningún relato sobre 1908. No puedes ni confirmarlo ni descartarlo. 

El libro aporta datos muy valiosos sobre aquél Laredo de finales del siglo XIX y casi hasta los tiempos actuales
Bueno, sobre todo hasta la Guerra Civil, porque luego el régimen censuró la prensa y desaparecieron las referencias. Pero volviendo a los datos, tenemos que los archivos de El Diario Montañés y El Diario Alerta están sin digitalizar, y por tanto, hay muchas cosas pendientes de salir a la luz, en forma de investigación. Es decir, fueron publicadas pero no se han vuelto a rastrear. Porque salvo que vayas a Santander a consultarlo expresamente, no tienes acceso a  los datos. 

¿Cómo era aquel Laredo?
Hasta finales del siglo XIX era una sociedad eminentemente pescadora y con una economía de subsistencia pura y dura, donde el incipiente turismo comenzaba a dar algunas alternativas, pero muy pocas. En el siglo XX aparece la industria, aparecen los industriales, gente que no vive directamente de la pesca, y eso ya es un avance. El comercio empieza a expandir sus límites económicos y  la industria turística también va poco a poco dando pasos. El puerto nuevo, construido en 1883,  para el año 1895 ya se pedía que lo desarenaran, estaba cegado, un desastre. Económicamente no hay años muy boyantes, ni siquiera los años 20. Las alternativas siguen siendo la pesca y la fábrica. 

Y socialmente era una sociedad muy politizada. La alternancia liberales-conservadores llevaba  la  tensión a flor de piel, especialmente en las décadas de 1900 y 1910. La Restauración fue un desastre, políticamente era un sistema insostenible, con el caciquismo, pucherazos en todas las elecciones de forma  continuamente denunciada. Es muy difícil plasmar en palabras algo tan lejano...


¿Cómo te dio por rastrear estas fuentes?
El origen de esta investigación está en la radio. Nosotros en Radio Laredo necesitamos dar a nuestra programación un contenido interesante, objetivo, y de peso. Un día puse en google la palabra “Laredo”, le di a buscar y , entre los miles de resultados, apareció una noticia en La Vanguardia, de 1967, en la que se contaba que un grupo de franceses gastó en una hora quince millones de pesetas en comprar apartamentos. Habían venido en avión de París a Santander, y de ahí a Laredo. Luego accedí al  buscador de la edición digital de La Vanguardia, volví a poner la palabra “Laredo”  y me arrojó cerca de 300 noticias en las que estaba Laredo, en unas como protagonista, en otras “de paso”.  Empecé a discriminar unas y otras fuentes,  y vi que había material como para pensar en algo que tuviera continuidad.  Nosotros teníamos archivos sonoros con voces de personas de Laredo, unos 70 programas, y me dio por pensar: ¿y si combinamos esas noticias de La Vanguardia con algunos testimonios que ya tenemos? Vale, sí, pero ¿en qué contexto? ¿En un informativo? Y así empezamos, haciendo un informativo. “Laredo, crónica de un siglo”. Llevamos ya 210 programas desde el año 2011. Hacemos 20-25 programas por temporada, donde incluimos entre 6 y 8 noticias. No son  correlativas en el tiempo. En cuanto a los temas, hay sucesos, economía, cultura, deportes…. Y hay material para mucho más. Al principio tenía información de los diarios  La Vanguardia,El País,El Mundo Deportivo y el ABC. 

Un día di con la Biblioteca Nacional, donde tienen digitalizada buena parte de la prensa histórica. Su buscador para Laredo te arroja 25.000 entradas ¿Y eso cómo se gestiona?  Con tiempo, no cabe otra. Así estoy desde el año 2009 hasta hoy. Se van incorporando nuevos periódicos a esa página, y a veces tienes que repasar, buscas ampliaciones de un tema, y vuelves.  Acaban de incorporar “La Atalaya” y “El Cantábrico”, dos importantes periódicos de Santander, coincidentes en la época, finales de finales del siglo XIX, hasta la Guerra Civil. Y es ahí donde se me abrió, por ejemplo, la oportunidad para completar la investigación del año 1918 de la gripe en Laredo, base de una conferencia que di , y donde se recogían las incidencias, básicamente plasmadas en “La Atalaya”.

¿Y cómo surge el tema de editar un libro?
Un día vino Tinuca [Revolvo, presidenta de la Asociación de Amigos del Patrimonio] preguntando por una historia que había escuchado de San Antolín. Un santo “paralelo” que utilizaban las pescadoras de  Laredo y que guardaban en su casa.  Era un mascarón de proa, al que veneraban las mujeres. Como el cura no les dejaba llevar a San Antonio a coger las olas en la procesión, ellas al que mojaban era al San Antolín. La historia es preciosa, la cuenta Ezequiel Iturralde, en 1901. Y me vino diciendo Tinuca: ¿no tendrás más cosas como esa? A lo que respondí: como esa no, porque esa es extraordinaria. 

Ezequiel Iturralde, un gran desconocido
Yo tengo veintitantas crónicas escritas por él entre 1900 y 1905 y son maravillosas. Entra en temas de política, de caciquismo; denuncia que el puerto está cegado; o que los pescadores ya no tienen barcas de altura, porque la trainera, que entra a finales del siglo XIX, hace que todos compren trainera, y se quedan sin lanchones, y no pueden ir a merluza ni al bonito. El puerto se ciñe a sardinas y bocarte, ya no hay más costeras en todo el año. Él denuncia esa situación.

Volvamos al libro
Entonces, o hacíamos los relatos de Iturralde, o hablábamos de las fiestas. Optamos por esta última opción, y así resultó el libro, que culminé en cuatro meses. Tuve que ordenar toda la información que poseía sobre nuestras celebraciones, y luego buscar otras fuentes externas, casi sin moverme de Laredo. Consulté libros de historia, que volví a leer, pero en esta ocasión centrándome en las fiestas. La revista El Pejin de los años 80. O la revista De Laredu Lin, donde también hay mucha documentación, con entrevistas a personas mayores que te cuentan datos que, desde este filtro, resultan relevantes. Y así obtuve datos inesperados. Por ejemplo, a mi padre le incluí en el capítulo de San Isidro por un relato que encontré en el De Laredu Lin. Esas son fuentes. El testimonio de gente que ha vivido los hechos son fuentes.  ¿Fiables? En un 90% sí. Habrá cosas que no se ciñan a la realidad, pero la mayoría sí.  Y así queda dicho: “fulano de tal dijo tal cosa en tal sitio”. Esa es la base de gran parte de la historia, y de la investigación periodística.
 
¿Has encontrado divergencias entre la fuente oficial y la crónica periodística?
En las crónicas sí se ven errores, se equivocan bastante. Tienes que andar con pies de plomo con cosas que lees y que a veces te llevan a error. Por eso quizás tiro hacia lo positivo, a extractar cosas, como digo en el preámbulo, a ver desde este siglo XXI cómo y por qué han llegado estas fiestas hasta nosotros. Y por qué tienen estas características. ¿Por qué se gira al santo? ¿Por qué se baja desde Santa Ana andando y tocando la música? Me quedo con esas opciones. Y desde luego, no  me atrevo a rectificar a alguien que estuvo allí. En este sentido, me atreví a hacerle una rectificación a Bassoa, y en la presentación del libro tuve que reconocer el error. Él citaba al padre Conde en la procesión de 1889, y se me ocurrió cuestionarlo. Pero sí estuvo en esa Semana Santa, como descubrí después de publicado el libro. Me equivoqué. Hay que ser prudente. Casi te pido que lo publiques, para dejar constancia. 


Habrás tropezado con acontecimientos de los que no tenemos ni idea
Hay muchísimos. Cada semana en el programa de radio contamos alguno de esos sucesos, cosas que alguien con sensibilidad histórica puede valorar. Son cientos. A mí me motiva sobre todo la segunda mitad del siglo XIX, un momento apasionante. Esa construcción fallida del puerto de la Soledad, y cómo se sacó adelante después, con arbitrios ( impuestos al vino, a los consumos básicos o a la pesca descargada),  la construcción del muelle de 1884. O el desarrollo urbano posterior. Salir de la Puebla Vieja y empezar a rellenar las Alamedas. Cómo se hicieron los tres Palacios, quién los sacó adelante; o las guerras carlistas, que provocaron situaciones realmente locas. En 1874  a Carasa y a su sobrino los carlistas los sacaron de casa y se los llevaron a Guriezo. Los querían ajusticiar, pidieron rescate por ellos. Son historias que están ahí. O la visita del rey Alfonso XII en 1881, que viene a decirnos que se va a construir el puerto. Cómo le reciben. Dónde. Hay un cuadro muy bonito. 

Todo el siglo XIX está sin publicar , y la mayor parte sin investigar. Ahí están las primeras casetas de la playa, para aquellos bañistas adinerados. Hemos localizado fuentes que las mencionan ya en 1850. Y ahí ves que el desarrollo turístico se inicia cuando ni siquiera está hecha  la carretera que pasa por el bullón de  la calle Revellón, que es del año 1865. Si salías de Laredo era por el camino de Castilla, en carreta, en diligencia. Imagínate una diligencia con doce caballos tirando camino de Castilla. Eso estaba aquí,  en ese Laredo tan desconocido. O la historia de Bernales, que se hizo rico vendiendo armas a los sureños, exportándolas desde Cuba,  en 1862. Y luego volvió a Laredo y fue alcalde. Son historias muy desconocidas.  O la del doctor Marsella Sierra, que ejerció en Sevilla y fue pionero en determinadas técnicas de cirugía, e incluso operó a la reina Isabel II. O el escultor José Grajera…. Luego están  esas personas nacidas aquí, de forma accidental, que hicieron vida en otros lugares. Como los Jimenez Arnau, que nacieron en Laredo porque su padre fue notario en nuestra villa durante diez años. Luego se fue a Zaragoza, allí entró en la Falange. Los hijos han sido diplomáticos y escritores de renombre.  O el famoso Cucufate -Cipriano Rodríguez Díaz- aviador, hijo de Benigno Rodríguez, autor de la Guía Ilustrada de 1905. Luego marchó a Galicia y se crió allí. O Javier Nart, que nació aquí en 1941, porque su padre estaba aquí como notario. 

Resulta chocante que episodios tan “modernos” como el de la Ballena devengan en leyenda. ¿Cómo es posible?
Y no se acuerda nadie, y no hay casi testigos, ni apenas información. No existe constancia en la prensa de la época.  Se duda incluso si  fue en el 42 o en el 43. De todas formas, la ballena es como un diagnóstico, el pique ahí estaba. Ahí están las guerras entre barcos, se llevaban piedras en las embarcaciones para arrojarlas a los otros. Lo mismo con Castro, donde hubo enfrentamientos bastante sonoros por los caladeros. Hay una batalla de 1932, contada y documentada,  donde a Tomás Cavada, el “Potito”, le echan mano, de un barco a otro, se lo llevan a Castro, le querían cortar las orejas. La Guardia Civil los intercepta y  de aquí va un grupo de pescadores a Castro y se monta una buena. Aquí quemaron el autobús de Castro… Con Santoña eso también existía.  Sí es chocante que tuviera tanto auge la polémica de la ballena, sobre todo en los años 80, y no había pasado tanto tiempo…. 

Esta labor aúna dos  de tus pasiones: la historia y el periodismo. ¿Qué te tira más?
Tengo devoción por ambas, que se combinan con bastante equilibrio. A mí me gustaría dedicarme de pleno a esta investigación, dedicarle 8-10 horas al día a extraer noticias, y a colocarlas en orden, y ponerlas en contexto. Pero no puede ser. Tengo que ir al grano. Cada semana hay que entregar un programa, y hay que darle contenidos variados, que es una función periodística. Pero claro, sin perder el rigor histórico. Es el verdadero encuentro de mi actividad en torno al programa de radio, que en parte está plasmado también en el libro. Las fiestas de Laredo. De dónde vienen, y adonde fueron. Y cómo están hoy en día. Por ejemplo, nadie de los que he consultado sabe desde qué año se embarca la virgen del Carmen el día de su festividad. Debe ser una costumbre copiada de otros puertos, pero nadie me sabe decir la fecha en que empezamos aquí. Lógicamente, desde cuando hay barcos de tamaño para hacerlo. Y hasta los años 50 no empieza a haber barcos de porte para meter la imagen de la Virgen, una banda de música, las autoridades. A lo mejor, cuando lo publiques, viene alguien a decirme una fecha, e incluso aporta fotos.  

Hay un mar de documentos pendientes de que alguien les hinque el diente….
Hay que meter muchas horas. Pero,  basado en lo publicado, la historia de Laredo está ahí. Sea el cementerio, de 1863, que lo querían llevar a Tarrueza  a comienzos del siglo XX;  o el antiguo Ayuntamiento, que se quería demoler y elevar donde el banco Santander, conservando y trasladando las piedras. Un encargo que le hicieron a Rucoba; o el cuartel de carabineros, que es de 1917; o las casas de los pescadores, que son también de 1917. Acaban de cumplir un siglo. Todo eso está ahí.  Tengo más de 4000 hojas de word, donde he ido extractando cada noticia. Antes era impensable, porque no tenías tan accesibles las fuentes.  Esta es una maravillosa locura, y a mí me entretiene y me da satisfacciones, como la conferencia sobre la gripe de 1918 que impartí en la Casa de Cultura. O este libro. 

Balance final
Estoy bastante contento con el resultado. Por cierto, quiero agradecer el trabajo encomiable de maquetación que  realizó Rafael Palacio. Es muy fácil de leer, no hace falta llevar un orden, se puede empezar por la festividad que uno quiera. El que se fije en la Semana Santa, ahí se cuenta cómo se festejaba, y quien está intentando recuperar cosas que se hacían antaño, tiene datos que pueden ayudarle en esa dirección.  Eso sí, como dije en la presentación, todas las fiestas están vinculadas a la religión, son religiosas. Y casualmente, las dos grandes fiestas actuales, La Batalla de Flores y El Último Desembarco de Carlos V, ninguna está relacionada con la religión.  Es una cosa muy curiosa. Ahí lo dejo.



 
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